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Badajoz es
parte de la Comunidad Autónoma de Extremadura, capital
de la provincia del mismo nombre y su término municipal,
hace frontera por el oeste con Portugal
Fue fundada en el siglo IX, durante la dominación musulmana
de la Península Ibérica, cuenta con 145.257 habitantes,
y ocupa una superficie de 1.407 kilómetros cuadrados ubicándose
a sólo 227 kilómetros de Lisboa y a 400 de Madrid.
Esta ubicada en la cuenca hidrográfica del Guadiana, uno
de los ríos más importantes de la Península
Ibérica.
Badajoz presenta una altitud media de 184 m sobre el nivel del
mar. Las alturas máximas se localizan en el Cerro del Viento
(219 m), en el Fuerte de San Cristóbal (218 m) y en el
Cerro de la Muela (205 m).
Esta encantadora ciudad española, disfruta de un clima
mediterráneo continental con influencia atlántica,
debido a la cercanía de la costa portuguesa. Aquí
los inviernos son suaves, con mínimas que rara vez bajan
del 0 °, y los veranos son calurosos, con máximas que
en ocasiones se acercan a los 50°C. Las precipitaciones son
irregulares, con una media anual de 475 milímetros. Y los
meses en que se registran más precipitaciones son los últimos
del año: noviembre y diciembre, mientras que los veranos
son secos.
Parques y jardines
A la hora de recorrer las zonas verdes, despejadas y mas tranquilas,
Badajoz ofrece atractivos paisajes verdes en sus jardines de la
galera y en el parque de Castelar.
Ferias, festivales y congresos
A la hora de recorrer y visitar la ciudad, contamos con autobuses,
trenes, transporte aéreo , gestionado por Aena con vuelos
directos a Bilbao, Madrid, Barcelona y en época estival
también a Palma de Mallorca, y una amplia cantidad de carreteras
que unen esta ciudad con el resto de los sitios de interés
turístico, económico, cultural y social de toda
España, procurando excelentes comunicaciones.
A la mesa
Gastronomía para disfrutar…
La dehesa extremeña es el reservorio de la raza porcina
ibérica, de la oveja merina y del vacuno retinto, lo que
significa que a la hora de comer, contamos con carne de primerísima
calidad, lo cual realza el motivo de la visita a esta ciudad.
La cocina es auténtica, poco sofisticada y basada sobre
todo en sabores naturales.
Muchos de sus platos típicos empezaron siendo de subsistencia,
aprovechando en cada momento los alimentos que ofrecía
el campo, lo que hacía muy marcada la cocina de temporada.
Espárragos trigueros, cardillos, criadillas de tierra,
setas, caza...., han pasado de ser recursos a ser ingredientes
escogidos de platos selectos, aportando un sabor que bien combinado
con el de otros ingredientes, conforman una cocina original, imaginativa
y sobre todo muy deliciosa.
La perdiz estofada, escabechada y en otros muchos guisos, es uno
de los platos mas sobresalientes por estas tierras, en la cual
se destacan además las liebres, conejos, palomas, tórtolas,
venados, jabalíes, que ofrecen sus sabores a la gastronomía
cacereña.
A veces, las magnificas preparaciones no dejan de sorprender,
como en el caso de una especie de gazpacho que se llama cojondongo,
o la mezcla de tomates y pimientos asados aderezados con aceite
de oliva, conocida como zorongollo. La masmarria, el revorvón,
los repápalos, la cardincha, el cochofro, son también
platos típicos de la provincia, que a pesar de sus nombres
sólo tienen en su composición excelentes ingredientes
naturales.
La tradición del cerdo ibérico
Especial importancia y tradición, tiene en esta zona la
matanza del cerdo y su aprovechamiento integral, que se hace en
una parte pequeña en fresco, asando piezas que se consumen
en el momento, en una especie de fiesta familiar, y el resto,
que constituye la mayoría transformada en chorizos, morcillas,
salchichas, lomos, morcones, paletillas, jamones y otras muchas
chacinas más que dan sabor a cocidos, ollas, migas y otros
variados platos típicos. Calderetas, hígado de cordero
encebollado, criadillas, asaduras, cordero asado, cabrito, cochinillos
y las clásicas preparaciones de la carne de vacuno, completan
una oferta cárnica excepcional.
También debemos mencionar las exquisitas y diversas preparaciones
que se realizan con bacalao, algunas de origen monacal, y unas
excelentes tencas, cada vez más abundantes en los numerosos
pantanos, que se consumen fritas y son de una extraordinaria calidad.
Los quesos de la provincia son buenísimos y variados, pero
sobre todos destacan uno de cabra, denominado “quesaillas”
y otro de oveja, la Torta de La Serena, de pasta blanda, cremosa,
untable y de un sabor extraordinario.
El
postre y el vino
La provincia de Badajoz es rica en repostería, y ofrece
una amplia gama de productos dulce que aconsejamos no dejar de
degustar. Desde algunos estacionales, como los buñuelos
o borrachuelos, a otros que puede encontrarse durante todo el
año: calderillas, perrunillas, bollos de chicharrones,
arrope, hojaldradas de almendra y la técula-mécula.
Regados con el vino de la tierra, pueden satisfacer al paladar
más selecto. Los mejores caldos de la provincia de Badajoz,
están adscritos a la Denominación de Origen Ribera
del Guadiana, que ampara vinos blancos, rosados y tintos. No obstante
y aunque sin D.O. también puede optarse por los correctos
vinos de la Tierra de Extremadura.
No
dejar de probar los siguientes manjares típicos:
• Bollos de chicharrones
• Carne de cerdo ibérico
• Criadillas de tierra
• Arroz de liebre
• Bacalao monacal
• Revuelto de espárragos trigueros o de cardillos
• Conejo en puchero
• Perdices estofadas
• Perdiz con almendras y pimentón
• Criadillas de tierra asadas
• Judías con liebre o perdiz
• Gazpacho extremeño
• Liebre en albóndigas
• Lomo embuchado
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