Burgos, es
la capital de su provincia, y se encuentra al noreste de la Comunidad
Autónoma de Castilla y León.
Se ubica a solo 244 kilómetros de Madrid y posee una superficie
de 108 kilómetros cuadrados con una población de
174.075 habitantes. Fue fundada como tal por el conde castellano
Diego Rodríguez "Porcelos" en el año 884.
Alfonso III Rey de León, intentando frenar el avance sarraceno,
ordenó al conde D. Diego que fundase un burgo murado a
orillas del Arlanzón, por tanto, el origen de la ciudad
es militar.
En ella se encuentra:
• la sede del Tribunal Superior de Justicia de Castilla
y León
• la sede del Instituto Castellano y Leonés de la
Lengua
Burgos
es también, como algunas ciudades españolas, candidata
a ser Capital Europea de la Cultura en el año 2016, y disfruta
de un clima templado oceánico, con tendencia continental.
La estación más lluviosa es la primavera, mientras
que el verano es suave y mucho más húmedo que en
la España mediterránea. Los inviernos son fríos
con temperaturas mínimas que en ocasiones descienden de
los -10°; y suelen ser frecuentes al menos una o dos nevadas
importantes por temporada.
En los alrededores de la ciudad
A las afueras de Burgos también encontramos dos edificios
religiosos que no se pueden dejar de visitar. Ellos son el Real
Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas, fundado
en 1187 por el rey Alfonso VIII y la Capilla de Santiago.
Vida nocturna
Burgos cuenta con una gran cantidad de bares y discobares dispersos
por toda la ciudad. Existen varias zonas de "marcha"
en las que encontraremos numerosos bares cercanos unos de otros.
La oferta de bares es importante y muy interesante. Existen desde
los bares más chic y exclusivos hasta los más rockeros,
pasando por bares alternativos, de ambiente, bacaladeros o también
de relax.
Gastronomía burgalesa
En ella se destaca el Cordero asado, la morcilla, el queso, las
alubias de Ibeas, el caparrón de Belorado, y la olla podrida,
como también los tapeos y pinchos.
En Burgos existen numerosos bares para tomar el vermut a mediodía
y a media tarde. Se puede tomar acompañado de alguna tapa,
o de las diversas exquisiteces que se ofrecen en cadasitio. Las
zonas donde hay más variedad son: calle de San Lorenzo
y Zona Sombrerería. Estas dos zonas están en calles
que parten de la Plaza Mayor. No olviden probar tigres, patatas
bravas, cojonudos y cojonudas, capataces, navegantas.
Burgos ofrece buenos y apetecibles asados y legumbres de la tierra.
La cocina aquí, como en la mayoría de las ciudades
españoles, se nutre de los variados productos autóctonos
naturales, capaces de hacer sentir el verdadero placer de comer.
Se trata de platos poco sofisticados, que sin embargo se adaptan
muy bien a las corrientes modernas y procuran satisfacer los más
variados y estrictos paladares.
De las carnes, las que más se consumen en la provincia
castellana, es la de cordero. De él, se aprovecha prácticamente
todo: las cabezas asadas al horno, se guisan las manitas en variadas
preparaciones y los riñones a la plancha son excelentes.
Asimismo, cuenta con paltos fuertes y copiosos, donde también
se consume la carne de cerdo y todas las elaboraciones que se
hacen con el producto de la matanza, los embutidos, especialmente
la morcilla y los chorizos de Villarcayo y una muy sabrosa carne
de vacuno ofrecen un buen repertorio proteico.
Además, Burgos, tiene muy buenas legumbres, que se aprovechan
para dar cuerpo a platos calientes, como la olla podrida o las
alubias rojas. Dentro de la comida de cuchara o guisos, no puede
dejar pasar la oportunidad de saborear la sopa burgalesa, elaborada
con carne de vaca, patatas y huevos.
El pescado también está presente en la gastronomía
de esta ciudad, ya que es una provincia a mitad camino entre la
costa y el gran centro de consumo de Madrid; así, encontramos,
que el congrio se cocina a la arandina, y el bacalao, a la burgalesa.
También los ríos ofrecen suculentos cangrejos, quizás
los mejores de Europa, que se toman en guisos tradicionales.
Si todo ello se acompaña con un delicioso queso fresco,
con un poco de miel de Las Merindades, es un buen final, pero
otros dulces caseros como las glorias, las yemas de canónigos
de Burgos, las almendras de Briviesca, y los huesecillos fritos,
son dulces muy recomendados.
Vinos
A la hora de acompañar las comidas, nada mejor que recomendarle
un excelente vino de la Ribera del Duero, adscrito a Denominación
de Origen. Unos caldos tintos, jóvenes y afrutados, con
o sin crianza, que sin duda le encantarán
No
deje de probar:
• Almendras de Briviesca
• Chorizo de Villarcayo
• Huesecillos fritos
• Yemas de canónigos de Burgos
• Picadillo de cerdo
• Hongos
• Miel de Merindades
• Bacalao a la burgalesa
• Sopa burgalesa
• Ensalada de cangrejo de río
• Congrio a la arandina
• Lechazo