Navarra es
una comunidad foral española situada en el norte de la
Península Ibérica, denominada oficialmente Comunidad
Foral de Navarra.
Limita al norte con Francia, al este y sureste con la comunidad
autónoma de Aragón, por el sur con La Rioja y por
el oeste con País Vasco.
La mayor parte del territorio navarro es montañoso, donde
se encuentra la cordillera pirenaica, contrastando con las llanuras
del valle del Ebro del sur La Ribera.
Posee una superficie de 10.391 kilómetros cuadrados y una
población total de 619.114 habitantes que disfrutan de
un clima mediterráneo influenciado por los pirineos y el
valle del Ebro.
En esta encantadora ciudad que no dejará de enamorarlo,
se hablan dos lenguas, el castellano y el euskera. Ambas son propias
de Navarra y oficiales. El castellano lo es en toda la comunidad
foral mientras que el euskera sólo en las zonas que la
Ley Foral del Vascuence especifica. Además existen dialectos,
subdialectos y especialidades lingüísticas locales.
Fiestas en Navarra
Es tal la riqueza y variedad del folclore navarro, que resulta
difícil nombrar a todos los eventos, pero debemos recomendar
muchos y dar por sentado, que sin duda es una provincia con sitios
muy alegres, festivos, tradicionales y de una cultura inigualable,
que sin duda, usted sabrá disfrutar.
De la multitud de fiestas locales, que se encuentras dispersas
a lo largo del año, aquí se ofrecen algunas:
• Romería de San Pedro en Villafranca
• San Antón en Buñuel, Cadreita, Corella,
Elizondo y Lodosa
• Los Carnavales, y la Semana santa; tienen también
crucial repercusión e importancia, como además:
• Del 6 al 14 de julio, donde se celebran los Sanfermines
en Pamplona, y el
• 3 de diciembre, que se festeja el día de Navarra
Gastronomía
Rica y variada en sus ingredientes, permanece alejada de la simpleza,
el aburrimiento y la monotonía, presentando platos sabrosos,
diversos y siempre auténticos adaptándose a cada
época del año y a los paladares más exigentes.
La huerta es, uno de los mayores tesoros de la gastronomía
Navarra aportando frescos productos como también nutritivos
y sabrosos, por ello sus productos han obtenido el reconocimiento
internacional. Los espárragos, las alcachofas o los pimientos
son tres de los pilares básicos de esta cocina, como también
tienen importancia los cardos, borraja, acelga, achicoria, guisantes,
habas, puerros, ajos y cebolletas.
Los secretos de una buena menestra en Navarra esta en su composición
en la que solo intervienen cuatro verduras frescas -alcachofas,
espárragos, guisantes y habas- y que para su condimento
se utiliza otra verdura, también fresca: el ajo.
Hay que citar aquí también la importancia de las
legumbres -con especial referencia a las pochas de Sangüesa
y sus guisos con anguila o codornices-; a la caza, dado que Navarra
es un auténtico paraíso cinegético en el
que proliferan la caza mayor y menor, con la riqueza gastronómica
que ello implica: palomas y tórtolas, becadas, codornices,
perdices y pintadas, patos... Y, por supuesto, conejos y liebres,
ciervo, corzo, gamo y jabalí, con una gran variedad de
recetas y especialidades culinarias sorprendentes, entre las que
sobresale el calderete, que consta de conejo, patatas y caracoles.
Además se disfruta de una gran variedad de pescados de
río, entre ellos: anguilas, barbos, bogas, camarones, cangrejos,
carpas, chipas, gobios, lampreas, tencas y, como especialidad
regional la trucha.
Excelentes carnes de carnero, cordero y cuto, proporcionan también
cientos de platos que deleitan paladares y despiertan pasiones
por estas tierras que no hacen más que seguir capitalizando
recetas y progresando en sabores, texturas y aromas.
Quesos, dulces y algo más
El queso de Roncal, sabroso y con fundamento, no es el único
en el territorio, ya que se producen más de medio millón
de kilos en las sierras de Aralar, Urbasa y Andía y en
los Montes de Basaburúa -queso de pastores-, así
como en Baztán y en la Regata del Bidasoa.
Con el queso se debe apurar el buen vino que siempre queda en
el fondo de la botella; aunque también se puede acompañar
de unas buenas nueces y de dulce de membrillo autóctono,
que en Navarra conoce un sabor y una finura inimitables. Y, por
supuesto, con la ya celebérrima cuajada o gaztanbera, también
conocida por mamiya y, en la Regata, como kallatua -elaborada
con leche de oveja latxa-, consumida en su propio kaiku, una especie
de vaso labrado de madera.
Dulces y jaleas, mermeladas y compotas, así como todas
las combinaciones que pueden llevarse a cabo con las frutas -asadas,
albardadas, cocidas o en almíbar-, constituyen un espléndido
recurso para el mejor aprovechamiento de cuanto los frutales conceden,
que en Navarra es abundante, variado y muy sabroso. Están,
luego, los postres de leche: natillas, leche frita y leche asada,
el arroz con leche, pasteles y pastelillos, en recetas exclusivas
de cada lugar o zona. Y la confitería, que alcanza cotas
sublimes, especialmente si se acompaña de una copita de
moscatel de la Ribera.
La gastronomía navarra encuentra un complemento inmejorable
en sus vinos tintos, rosados y blancos, amparados por las denominaciones
de origen Navarra y Rioja.
Sin
duda, luego de disfrutar los sitios más lindos de esta
provincia, recorriendo sus museos, paseos, iglesias, catedrales
y fiestas tradicionales, no podría ser de otra manera que
se el gusto de probar algunos de estos platos que citamos y completar
una excelente visita a una de las ciudades más tradicionales
de España.
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