Salamanca es
la capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma
de Castilla y León. Está situada en el Campo de
Salamanca, junto al río Tormes, y disfruta de una superficie
de 38.6 kilómetros cuadrados, ubicándose a solo
212 kilómetros de Madrid y a 115 de Valladolid.
Famosa por poseer una de las universidades más antiguas
y prestigiosas de España y por su espléndido patrimonio
arquitectónico, posee además una población
conformada por más de 155.920 habitantes.
Fiestas tradicionales de Salamanca
Recomendamos visitar las alegres celebraciones locales que dan
muestra de sus costumbres, y su cultura. Entre ellas citamos:
• 12 de junio, San Juan de Sahagún, patrón
de la ciudad.
• 8 de septiembre, Virgen de la Vega, patrona de la ciudad.
• Lunes de aguas, el lunes siguiente al lunes de Pascua
• 1 al 15 de junio, Festival Internacional de las Artes
de Castilla y León
• Y finalmente la destacada Semana Santa en Salamanca, que
fue declarada de Interés Turístico Internacional
en 2003
Cultura gastronómica
En
su cocina típica no dejan de encontrarse materias primas
de excelentísima calidad producidas en sus campos y en
sus dehesas, dando lugar a especialidades estupendas, que no dejan
de sumar adeptos enamorando a los más selectos y experimentados
paladares.
Salamanca es capital de la cultura, y ofrece un amplio crisol
gastronómico, donde se dan cita todo tipo de carnes.. La
vaca morucha es una de las razas autóctonas que da una
carne sabrosísima.
No deje de probar exquisiteces como el cochinillo, cabrito cochifrito,
la paletilla de cordero, y el lechazo, entre otros.
Asimismo, uno de los productos salmantinos por excelencia es el
jamón ibérico de Guijuelo, de una calidad única,
como también se destacan el resto de embutidos salmantinos:
chorizos, salchichas o lomo embuchado, que están hechos
con la carne de cerdo ibérico, cebado con bellotas de las
dehesas salmantinas, que dejan su impronta incluso en embutidos
tan modestos como el farinato.
Diversidad
en quesos
Si tiene la oportunidad de viajar por la provincia de Salamanca,
una de las cosas que no debe perderse es su gran variedad de quesos,
elaborados con leche de oveja y sometidos a un muy cuidadoso proceso
de maduración. Además, recomendamos probar: el hornazo,
una empanada compuesta con chorizo, lomo de cerdo y huevo duro,
que se consume casi siempre con motivo de festividades y especialmente
el Lunes de Aguas.
Como en toda la comunidad de Castilla y León, en Salamanca
son muy abundantes los platos calientes, de puchero, muy apropiados
para entonar el cuerpo en invierno, y las famosas lentejas de
la Armuña con chorizo, el picadillo de Tejares, y las sencillas
patatas ‘meneás’.
A
la hora de los dulces
Los postres que además de variedad, ofrecen calidad son:
el bollo maimón, el turrón de la Alberca, las almendras
garrapiñadas de Alba, floretas, sacatrapos, aranjules,
o el dulce blanco, cubierto de almíbar, conocido con el
nombre de chocho. Todos los dulces son de refinado gusto y delicadeza
aportando encanto a la gastronomía salamanquina.
A
la hora de los vinos
El salmantino procede de dos zonas: los Arribes del Duero, con
la variedad Juan García, y la sierra de Salamanca, con
la variedad Rufete y el vino Tiriñuelo; vinos de la tierra
que, pese a no estar adscritos a Denominación de Origen,
resultarán muy agradables e ideales para acompañar
la comida de la región.
No
deje de degustar exquisitos manjares como:
• Almendras garrapiñadas de Alba
• Carne de vaca morucha
• Ancas de rana con mojo de pescado
• Somarro
• Cabrito cochifrito
• Calderillo bejarano
• Cangrejos picantes
• Chanfaina
• Lechazo
• Lentejas de la Armuña con chorizol
• Patatas "meneas"
• Picadillo de Tejares